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Seguimiento de mariposas

13/01/2016 12:54

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En 1973, Ernest Pollard diseñó un simple sistema que le permitiese conocer la evolución de las poblaciones de mariposas diurnas en la Reserva Natural Nacional de Monks Wood (Reino Unido), basado en conteos periódicos en un recorrido fijo durante la época de vuelo de las mariposas. Poco más tarde, en 1976, este sistema no invasivo se estableció como el protocolo a implantar en el programa de seguimiento de mariposas de Reino Unido, pasando a conocerse como  Butterfly Monitoring Scheme (BMS). Pronto, numerosos voluntarios decidieron seguir este protocolo, de manera que en la actualidad se desarrollan más de 1000 recorridos en su territorio.

Dado el valor bioindicador de las mariposas, otros países europeos siguieron esta metodología incorporando pequeñas variaciones, de manera que actualmente 19 países han aportado información de más de 3500 recorridos. Así, es posible el cálculo de tendencias a nivel local y europeo para diversas mariposas, o la confección de un indicador de un determinado hábitat característico de determinadas especies, como el índice europeo de mariposas para praderas. Gracias a estos índices, podemos saber que las poblaciones de mariposas asociadas a praderas han sufrido una disminución del 50% desde 1990, lo que permite a los gestores desarrollar políticas adecuadas para frenarlo.

BMS España nace como una red colaborativa en la que los distintos participantes aúnan esfuerzos para obtener datos sobre las poblaciones de mariposas susceptibles de ser comparados en el tiempo y entre regiones, de manera que ofrezca una valiosa herramienta para la gestión de nuestro patrimonio natural. Hasta el momento, esta iniciativa únicamente había sido desarrollada por Cataluña a través del Catalán BMS desde 1994, si bien, comenzaban a surgir diversas iniciativas en distintos puntos del territorio nacional como en el País Vasco. Así, en 2013 comienzan las primeras reuniones entre Butterfly Conservation Europe, Estación Biológica de Doñana, Asociación Plebejus y BMS Catalán para plantear un seguimiento a escala nacional.  Posteriormente se les unirán muchas más instituciones -públicas y privadas-, para consensuar un protocolo común que de paso a la creación de la red Butterfly Monitoring Scheme España.

Para participar en el seguimiento de mariposas y aportar datos a esta red debes elegir un recorrido y contar las mariposas que encuentres en un mínimo de 10 visitas anuales, lo que viene a suponer unas 15 horas al año. Los censos se realizan sobre un recorrido fijo de una longitud aproximada de 1 o 2 kilómetros, elegido por el observador, atendiendo a razones ecológicas pero también de comodidad (es decir, por ejemplo cerca de casa, del trabajo, etc.). Este transecto se divide en tramos más pequeños según la estructura de la vegetación o los diferentes hábitats que atraviese; aunque el recorrido sea muy homogéneo, es recomendable dividirlo en tramos de 100-300 metros.

Idealmente, los censos se repiten semanalmente en los períodos favorables para la observación de mariposas pero, como esto no siempre es fácil de cumplir, se ha establecido un mínimo de 10 visitas anuales para cada recorrido, separadas un mínimo de 5 días y un máximo de 25. Las fechas en las que se pueden realizar los recorridos comprenden los meses de marzo a octubre, aunque dependen de tu zona y sus condiciones climáticas. Así, en zonas montañosas se limitan a los meses de mayo a agosto, y en las zonas más septentrionales de abril a septiembre, mientras que en las zonas más cálidas, y debido a los intensos veranos, se divide en dos periodos; de marzo a junio y de septiembre a octubre.

En cada visita debes anotar todas las mariposas por especies que encuentres en un cubo imaginario de 2.5 metros a cada lado y 5 metros por delante y por arriba. Cada observación debe estar asociada a uno de los tramos de tu transecto. Recuerda que el censo es pasivo, por lo que no debes agitar la vegetación, ni detener tu paso para buscar ejemplares. Además, es deseable que anotes los impactos y actividades que observes en cada visita.

Las condiciones climáticas son clave a la hora de que las mariposas desarrollen su actividad y puedas detectarlas fácilmente. Por eso, debes tener en cuenta que los censos deben realizarse con temperatura cálida (de 130C en días soleados o 170C en nublados a 300C), sin meteoros (lluvia, niebla...) y poco viento (hasta 29 km/h o un valor 4 en la escala Beaufort). Puedes realizar tu recorrido desde las 10 de la mañana hasta las 6 de la tarde, aunque como las mariposas modifican su actividad a lo largo del día, lo ideal es que una vez determinada tu franja horaria (mañana o tarde), intentes repetir tus conteos en esa misma franja.

Excluyendo Cataluña, con un BMS propio ya consolidado, la primera campaña de BMS España debe considerarse todo un éxito, alcanzando los 114 recorridos distribuidos por casi todo el territorio nacional. Tan solo de dos comunidades peninsulares -Murcia y La Rioja- no se han podido recabar datos.

Además, hay recorridos en los Parques Nacionales de Ordesa y Monte Perdido, Aigüestortes i Estany de Sant Maurici, Picos de Europa, Sierra Nevada, Doñana y Sierra de Guadarrama, de manera que se amplía la información con estos lugares singulares, tanto por el número de especies que albergan como desde el punto de vista de su gestión. Es deseable que BMS España se amplíe a toda la red de Parques Nacionales, tanto por su distribución geográfica como por su indudable valor ecológico. Aunque la distribución de los transectos realizados por voluntarios es claramente desigual, aquellos programas con mayor experiencia y apoyo gubernamental son los que mejores resultado han obtenido, como el caso del País Vasco, por lo que se hace necesario el apoyo de las Administraciones para potenciar esta red.